European Central Bank debe garantizar que los bancos europeos sigan siendo competitivos, dice el CEO de Deutsche Bank. Por: Francesco Lovaglio Tafuri
European Central Bank debe garantizar que los bancos europeos sigan siendo competitivos, dice el CEO de Deutsche Bank
El máximo regulador bancario de Europa, el Banco Central Europeo (BCE), no sólo debe garantizar la estabilidad del sistema financiero, sino también velar por que los bancos del continente puedan competir a nivel global, afirmó el CEO de Deutsche Bank, Christian Sewing, durante el congreso “Finance & Future Summit” en Fráncfort. Según Sewing, si Europa quiere mantener su relevancia en el negocio bancario y financiero frente a EE. UU. y Reino Unido, el regulador debe adoptar un mandato explícito de competitividad, además de supervisión prudencial.
Contexto de la petición
Durante años, el BCE y los reguladores nacionales han enfocado gran parte de su atención en tres pilares: solvencia, liquidez y resolución de crisis bancarias. Sin embargo, Sewing advierte que esa visión es incompleta cuando los bancos europeos compiten en mercados globales donde rivales exteriores operan con marcos regulatorios más flexibles y orientados al crecimiento. A su juicio, este desequilibrio regulatorio puede limitar la capacidad de los bancos del continente para innovar, crecer y proveer financiación internacional.
La diferencia entre seguridad y competitividad
La estabilidad financiera es una condición necesaria pero no suficiente para un sistema bancario dinámico. Para Sewing, la competitividad implica que las entidades puedan ofrecer productos, expandirse internacionalmente, captar talento, invertir y asumir riesgos moderados sin estar penalizadas por normas excesivamente rígidas. Señaló que la Reserva Federal de EE. UU. y el Banco de Inglaterra ya operan bajo este doble mandato —estabilidad y competitividad—, mientras que el BCE sigue centrado principalmente en la primera dimensión.
¿Qué implicaría un mandato de competitividad para el BCE?
Para traducir esa visión en acción, Sewing propuso varios ejes:
Integración regulatoria europea más coherente: que los estándares nacionales y los del BCE converjan para evitar desventajas de un país frente a otro.
Evaluación de impacto regulatorio orientada al crecimiento: cada regla debe medirse no solo por su efecto de seguridad, sino también por su impacto sobre la capacidad competitiva de los bancos.
Fomento de fusiones bancarias transfronterizas: el BCE podría facilitar procesos de consolidación entre entidades europeas para ganar escala global.
Más proporcionalidad regulatoria: bancos con menor riesgo podrían beneficiarse de requisitos adaptados para liberar recursos y direccionarlos al crecimiento.
Retos estructurales para los bancos europeos
Sewing identifica varios desafíos profundos:
Fragmentación del mercado bancario europeo, con múltiples reguladores nacionales que aplican estándares dispares.
Estructuras de gobernanza y coste bancario más elevadas en Europa que en EE. UU. o Asia, lo que reduce margenes de rentabilidad.
Inversión tecnológica y en talento menor que la de sus competidores globales, lo que afecta la innovación financiera.
Crecimiento económico moderado en la zona euro, que limita oportunidades de expansión doméstica y obliga a mirar al exterior —pero con menor apoyo regulatorio.
Por qué la competitividad importa actualmente
En un contexto global creciente de rivalidad financiera, digitalización, banca abierta y fintechs, los bancos tradicionales europeos enfrentan riesgo de perder cuota de mercado. Si no se adaptan rápidamente, podrían quedar rezagados en áreas como banca internacional, gestión de activos, pagos globales o nuevos servicios digitales. Un marco regulatorio que no considere estos factores pone en peligro no solo la rentabilidad de los bancos individuales, sino también la soberanía financiera del continente.
¿Qué puede hacer el BCE ahora?
Aunque el BCE no ha anunciado cambios inmediatos, la intervención de Sewing podría presionar para nuevas iniciativas:
Consultas regulatorias que incluyan un análisis de competitividad.
Publicación de métricas comparativas entre bancos europeos y globales.
Estímulos regulatorios para la innovación financiera, como sandbox regulatorios o reducción de duplicidades en normativas transfronterizas.
Supervisión centrada no solo en riesgos, sino también en eficiencia operativa y crecimiento sostenible.
Reacciones y sensibilidades del mercado
Los mercados bancarios han respondido favorablemente al foco en competitividad, ya que ven en ello la posibilidad de mejores márgenes, mayor actividad internacional y optimismo frente a reguladores. No obstante, algunos reguladores han advertido que no se debe debilitar la solidez financiera en nombre de la competitividad. Equilibrar ambos objetivos será clave para mantener la confianza del sistema.
La petición del CEO de Deutsche Bank al BCE resalta una tensión creciente: ¿debe Europa contentarse con un sistema bancario seguro o aspirar a uno que también sea altamente competitivo? Si el regulador europeo adopta un mandato dual de estabilidad y competitividad, el resultado podría ser un ecosistema bancario más dinámico y global. Pero si prioriza únicamente la estabilidad, podría condenar a los bancos del continente a quedarse atrás en el nuevo ciclo financiero internacional.
(Con información de Francesco Lovaglio Tafuri)
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